Antes de nada se lavan las semillas para eliminar posibles impurezas
Si se parte de las semillas crudas como en mi caso, se procede a su tostado. Para ello, se disponen en una sartén amplia y se tuestan a fuego medio removiendo constantemente para evitar que se quemen. Si esto sucede, la pasta quedará con un sabor más amargo. Cuando las semillas adquieren un ligero tono dorado y se percibe el olor característico del sésamo tostado similar a fruto seco, se aparta del fuego y se deja reposar hasta que pierdan calor.
Se incorporan las semillas tostadas junto con el aceite (opcional) a la batidora con cuchillas o procesador de alimentos y se trituran hasta conseguir la consistencia deseada.